Albóndigas con salsa de vino blanco

Una receta sencilla para preparar las deliciosas albóndigas de toda la vida

Fotografía: Luis Vidal Rosales

La palabra “albóndiga” es de origen árabe. Proviene de bunduqah, que en árabe clásico significa “bola”. Como indica su etimología, las albóndigas son una receta muy popular de origen árabe que ha sido adoptada por las gastronomías de muchos países. Los ingleses las llaman meatballs, que significa “pelotas de carne”. Para los franceses son boulettes, lo que traducido al español serían “bolitas”. Los alemanes incluyeron la palabra francesa, tal cual, en la lengua alemana, Boulette. Si te has dado un paseo por IKEA seguramente habrás probado sus mundialmente conocidas Köttbullar, término que, en sueco, literalmente significa “bollos de carne” y que no son otra cosa que albóndigas. Existe un sinnúmero de recetas para elaborarlas, pero la que comparto contigo en este post es la de toda la vida y una de las que más me gusta.

Ingredientes

Para las albóndigas

  • 500 gr de carne picada de ternera
  • 250 gr de carne picada de cerdo
  • 2 dientes de ajo grandes
  • 1 cebolla mediana
  • Perejil picado
  • Sal
  • Pimienta
  • 2 huevos
  • 4 cucharadas de pan rallado
  • 5 cucharadas de leche entera
  • Harina

Para la salsa

  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cebolla mediana
  • 2 dientes de ajo grandes
  • 1 cucharada de harina
  • Caldo de carne
  • 1 hoja de laurel
  • Sal
  • Pimienta
  • Vino blanco

Preparación

1.


Primero prepara las albóndigas. Separa los ingredientes para hacer las albóndigas de aquellos que vas a utilizar para hacer la salsa.

2.


Corta la cebolla y el ajo en trocitos pequeños.

3.


En un bol grande mezcla la carne picada con el resto de los ingredientes, la leche, el huevo, el pan rallado, la cebolla, los dientes de ajo, el perejil, la sal y la pimienta.

4.


Una vez mezclados todos los ingredientes, deja reposar unos 15 minutos.

5.


Con la mezcla haz bolas pequeñas del tamaño de una pelota de golf y pásalas por harina.

6.


Fríelas en aceite a fuego medio, para sellarlas, hasta que queden algo doradas. No hace falta que queden muy hechas.

7.


Resérvalas en una fuente y comienza a preparar la salsa.

Albóndigas con salsa de vino blanco
Albóndigas con salsa de vino blanco, un plato que le encantará a toda la familia

8.


En el mismo sartén en que freíste las albóndigas y utilizando el mismo aceite (si hay demasiado puedes quitar un poco dejando solo el necesario), rehoga la cebolla y el ajo a fuego medio. Deja pochar la cebolla. Cuando esté pochada, añade una cucharada de harina y remueve lentamente.

9.


Agrega, poco a poco, el vino blanco y el caldo de carne.

10.


Añade la hoja de laurel, la sal y la pimienta. Deja cocer a fuego lento.

11.


Controla la consistencia de la salsa. Si es necesario añade más vino blanco o caldo de carne. Deja cocer hasta lograr la consistencia deseada. Mejor si queda algo diluida, pues al final se puede espesar.

12.


Retira la hoja de laurel y pasa la salsa por la batidora.

13.


Pásala por un colador para obtener una salsa más fina. Esto depende del gusto de cada cual.

14.


Pon las albóndigas en una cazuela y vierte la salsa sobre ellas. Deja cocer unos minutos a fuego lento, removiendo con cuidado hasta lograr la consistencia final.

15.


Retíralas del fuego una vez terminadas y déjalas reposar antes de servir.

Las albóndigas se pueden acompañar con arroz, verduras a la plancha, verduras al vapor, cuscús, patatas fritas, patatas al horno, patatas al vapor, polenta. Como ves las posibilidades son muchas. ¿Te animas a prepararlas?

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